viernes, 17 de octubre de 2014

Dios es nuestro refugio


Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio.

Salmos 62:8 (RVR60) 


Salmos 62:8 (DHH-LA) — 8 ¡Pueblo mío, confía siempre en él! ¡Háblenle en oración con toda confianza! ¡Dios es nuestro refugio!

Salmos 62:8 (NTV) — 8 Oh pueblo mío, confía en Dios en todo momento; dile lo que hay en tu corazón, porque él es nuestro refugio. 

Salmos 62:8 (NVI) — 8 Confía siempre en él, pueblo mío; ábrele tu corazón cuando estés ante él. ¡Dios es nuestro refugio!



En esta porción de los Salmos encontramos a David rodeado de sus enemigos. Su vida estaba en gran peligro por aquellos que deseaban destruirlo y tomar su vida. 

Vemos que en medio de todo esto David demuestra una confianza y certeza en Dios. El no es movido por nada de lo que sus enemigos podrán hacerle.  Al contrario en todo el Salmo el revela una paz tan absoluta y sin molestias, ¡una inmovible dependencia en Dios! Su seguridad era tan fuerte que ni siquiera leemos una sola petición de oración expresada en todo el Salmo. 

Al tener esta dependencia firme en Dios solamente, David invita a todos a poner su confianza en El. Vemos que en este salmo se usa la palabra “solamente” en referencia a Dios. El Salmista deseaba que todos los pueblos conocieran a Dios y depositaran exclusivamente su confianza en El solamente. Su invitación era para que todos vinieran y derramaran su corazón ante Aquel que es el refugio de todos los siglos. Hoy nosotros podemos responder al mismo llamado de Dios en nuestras vidas.

El Señor el día de hoy nos invita a venir y desahogarnos con El, ¡podemos ser sinceros y vulnerables ante El! Su voluntad es que vengamos y descarguemos todas nuestras ansiedades y problemas ante su presencia. El será nuestro refugio y roca firme. No hay porque temer, no hay porque correr a otro lugar, solo corramos Aquel que será nuestro eterno refugio.

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