Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.
Juan 8: 7
Esta es una declaración significativa en lo que respecta a juzgar a otros. Como Jesús ratificó el castigo aplicable al adulterio, no fue posible acusarlo de estar en contra de la Ley. Pero al decir que solo quien estuviese libre de pecado podía arrojar la primera piedra, destacó la importancia de la compasión y el perdón. Cuando se descubre a otros en pecado, ¿es usted rápido para emitir un juicio? Hacerlo equivale a actuar como si nunca hubiese pecado. Es Dios el que debe juzgar, no nosotros. A nosotros nos toca mostrar perdón y compasión.

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