Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.
Juan 16: 7
Si Jesús no hubiese llevado a cabo la misión que vino a cumplir, no habría existido el evangelio. Si no hubiese muerto, no podría haber limpiado nuestros pecados; no podría haber resucitado ni derrotado a la muerte. Si no hubiese vuelto al Padre, el Espíritu Santo no habría podido venir. La presencia de Cristo sobre la tierra se limitaba a un solo sitio. Irse significaba que podría estar presente en todo el mundo mediante el Espíritu Santo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario