jueves, 29 de agosto de 2013

CEGUERA Y DUREZA ESPIRITUAL

Gran multitud de los judíos supieron entonces que él estaba allí, y vinieron, no solamente por causa de Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado de los muertos. Pero los principales sacerdotes acordaron dar muerte también a Lázaro, porque a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.
Juan 12: 9-11


La ceguera y la dureza de corazón de los principales sacerdotes los llevaron a hundirse en el pecado a una profundidad cada vez mayor. Rechazaron al Mesías y tramaron matarlo, luego conspiraron para matar a Lázaro también. Un pecado conduce a otro. Desde el punto de vista de los líderes judíos, podían acusar a Jesús de blasfemia porque declaraba ser igual a Dios. Pero Lázaro no había hecho nada por el estilo. Querían verlo muerto por el simple hecho de ser un testimonio viviente del poder de Jesús. Esto nos sirve de advertencia para evitar el pecado. El pecado lleva a pecar más, a una espiral descendente que solo se puede detener mediante el arrepentimiento y el poder del Espíritu Santo para cambiar nuestra conducta.

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