martes, 30 de julio de 2013

ABRAMOS NUESTROS SENTIDOS

¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.
Juan 8: 46-47


En varios lugares Jesús desafió con toda intención a sus oyentes a ponerlo a prueba. Aceptaba gustoso a los que deseaban cuestionar sus declaraciones y su carácter, siempre y cuando tuviesen disposición de obrar en base a lo que descubrían. El desafío de Jesús sacaba a la luz las dos razones más frecuentes que las personas pasan por alto cuando se encuentran con Él:
(1) nunca aceptan su desafío de ponerlo a prueba, o
(2) lo ponen a prueba pero no están dispuestos a creer lo que descubren.
¿Ha cometido usted alguno de estos dos errores?

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