sábado, 20 de abril de 2013
SEAMOS BUENA TIERRA
Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar; y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron. Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra. Pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.
Marcos 4: 4 - 8
Las cuatro clases de suelo representan cuatro maneras diferentes en que la gente reacciona a la Palabra de Dios. Por lo general, pensamos que Jesús hablaba de cuatro clases distintas de personas. Pero Él también hablaba de: (1) diversas épocas o fases en la vida de la persona, o (2) cómo estamos dispuestos a recibir el mensaje de Dios en algunos aspectos de nuestra vida y cómo lo rechazamos en otros. Por ejemplo, usted quizás sea receptivo a Dios en cuanto a su futuro, pero cerrado respecto a cómo usar su dinero. A lo mejor es como la buena tierra en cuanto a las demandas de adoración de Dios, pero como el rocoso respecto a sus demandas de dar a los necesitados. Debemos procurar, siempre, ser como la buena tierra en cada aspecto de nuestra vida.
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