lunes, 26 de noviembre de 2012
ACTITUD DE CIERVO
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Filipenses 2: 5-8
Con frecuencia la gente excusa su egoísmo, orgullo o maldad, reclamando sus «derechos». Piensan: «Puedo hacer trampa en este examen, después de todo merezco pasar de grado» o «Puedo gastar todo este dinero, para eso trabajo», o «Puedo abortar, tengo derecho a controlar mi propio cuerpo». Pero como creyentes debemos tener una actitud diferente, que nos permita poner a un lado nuestros derechos por el bien de los demás, a fin de servirles. Si decimos que seguimos a Cristo, también debemos decir que queremos vivir como Él vivió. Debemos desarrollar su actitud humilde, aunque no recibamos reconocimiento por nuestro esfuerzo. ¿Se aferra usted a sus derechos en forma egoísta o está dispuesto a servir?
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