Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma;
Mi carne también reposará confiadamente;
Porque no dejarás mi alma en el Seol,
Ni permitirás que tu santo vea corrupción.
Salmo 8: 9-10
El corazón de David estaba contento: había descubierto el secreto del gozo. El verdadero gozo va más allá de la felicidad. Podemos sentirlo a pesar de los problemas más profundos. La felicidad es temporal debido a que está basada en las circunstancias externas, pero el gozo perdura porque está basado en la presencia de Dios dentro de nosotros mismos. Al contemplar su presencia cada día, hallará contentamiento. A medida que entendamos el futuro que Él tiene preparado para nosotros, estaremos gozosos. No base su vida en las circunstancias, sino en Dios.
David declaró con confianza que Dios no abandonaría a sus amados en la tumba. Mucha gente teme a la muerte porque no puede controlarla ni comprenderla. Como creyentes, podemos tener la seguridad de que Dios no nos olvidará después de nuestra muerte. Nos dará vida otra vez para vivir con Él para siempre. Esto nos da una seguridad real. Si desea leer otros pasajes acerca de la resurrección, véanse Job 19.25, 26; Isaías 26.19; Daniel 12.2, 13; Marcos 13.27; 1 Corintios 15.12–58; 1 Tesalonicenses 4.13–18; Apocalipsis 20.11–21.4.

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